Saber cómo refrescar a un perro en verano es más importante de lo que parece, porque ellos lo tienen mucho peor que nosotros. No sudan como las personas: pierden calor jadeando y por las almohadillas, y ese sistema se satura enseguida cuando el termómetro sube. Aquí van las formas que de verdad funcionan, y también las que se ven mucho por internet y conviene evitar.

10 formas de refrescar a un perro que sí funcionan
- Agua fresca siempre disponible, y en varios puntos de la casa. Cámbiala a menudo: si el agua está caliente, no bebe.
- Mójale barriga, axilas, ingles y almohadillas. Ahí la piel es fina y el calor sale rápido. Mucho más eficaz que mojarle el lomo.
- Una alfombrilla o toalla húmeda donde tumbarse, en zona de sombra y con corriente.
- Piscina de plástico con un palmo de agua en la terraza o el jardín. A muchos perros les encanta y se refrescan solos.
- Ventilador orientado hacia él, sobre todo si está mojado. La combinación agua y aire es la que más baja la temperatura.
- Cambia los horarios de paseo: primera hora de la mañana y ya de noche. El mediodía en verano no es opción.
- Comprueba el asfalto con el dorso de la mano cinco segundos. Si no aguantas, él tampoco: busca sombra, césped o tierra.
- Premios congelados: caldo sin sal en cubiteras, trozos de fruta segura como sandía sin pepitas, o su juguete relleno metido al congelador.
- Cepíllalo más a menudo. Quitar el pelo muerto ayuda a que el aire circule. Ojo, cepillar no es lo mismo que rapar.
- Baja el ritmo. Nada de correr, pelota o bici en las horas de calor, por muy en forma que esté.
Lo que NO debes hacer para refrescar a un perro
Aquí es donde más se falla, muchas veces con buena intención:
- Agua helada o hielo directo. El frío extremo cierra los vasos de la piel y el cuerpo pierde calor peor. Agua templada o fresca, nunca helada.
- Taparlo con toallas mojadas. Actúan como manta y retienen el calor. Mejor que esté tumbado sobre ella, no envuelto.
- Raparlo al cero. El pelo también aísla del calor y protege del sol. En razas de doble capa, raparlo empeora las cosas y puede estropear el manto.
- Dejarlo en el coche. Ni un minuto, ni a la sombra, ni con las ventanillas bajadas.
- Forzarlo a beber. Ofrécele agua, pero sin obligarle.
Perros que sufren más el calor
Con estos hay que ser especialmente estricto:
- Razas de hocico corto (Bulldog Francés, Carlino, Bóxer): jadear les refresca mucho menos
- Perros mayores y cachorros
- Perros con sobrepeso
- Perros con problemas de corazón o respiratorios
- Razas de pelo denso pensadas para climas fríos
Señales de que ya no es solo calor
Refrescarlo es prevención. Pero si aparecen estas señales, ya estás ante una urgencia:
- Jadeo desbocado que no se calma al parar
- Encías muy rojas y babeo espeso
- Se tambalea o parece desorientado
- Vómitos o diarrea
En ese caso no te quedes en casa intentando refrescarlo: empieza a bajarle la temperatura con agua templada y ve al veterinario de inmediato. Asociaciones veterinarias como AVEPA recuerdan que el golpe de calor puede ser mortal si se tarda en actuar.
Preguntas frecuentes
¿Puedo poner el aire acondicionado para mi perro?
Sí, sin problema. Que no le dé directo el chorro de aire y evita saltos bruscos de temperatura entre la calle y casa.
¿Es bueno rapar a mi perro en verano?
En general no, sobre todo en razas de doble capa. Cepillado frecuente sí; rapado al cero, mejor consultarlo antes con tu veterinario o peluquero canino.
¿Cuánta agua debe beber en verano?
Como referencia, unos 50-60 ml por kilo al día, y en verano sube. Lo importante es que siempre tenga disponible y fresca.
Con estos hábitos, refrescar a tu perro en verano deja de ser un problema y se convierte en rutina. Y de paso reduces mucho el riesgo de que la cosa vaya a mayores.
Si quieres tener claro qué hacer si la situación se complica, lee nuestra guía sobre el golpe de calor en perros. Y para saber cuándo algo es una emergencia, aquí te explicamos cuándo ir al veterinario de urgencias.