Por qué tu gato rasca los muebles y cómo evitarlo

Si tu gato rasca los muebles, las esquinas de la pared o las patas de la mesa, no lo hace por fastidiar. Rascar es una necesidad real para él, tan básica como comer o dormir. El problema no es el comportamiento en sí, sino que no tiene un lugar adecuado donde hacerlo.

Por qué tu gato rasca los muebles

Hay varias razones, y casi siempre se dan varias a la vez:

Mantener las uñas en buen estado. Al rascar, el gato elimina la capa exterior de la uña y la deja afilada. Es su forma natural de «limarse» las garras.

Marcar territorio. Las almohadillas de las patas tienen glándulas que dejan olor al rascar. Para el gato, arañar el sofá también es una forma de decir «esto es mío».

Estirarse. Fíjate cómo se coloca cuando rasca: con el cuerpo estirado y las patas en tensión. Es un estiramiento completo de espalda y hombros que le sienta muy bien.

Liberar tensión. Cuando un gato está nervioso, excitado o ha pasado un rato solo, rascar le ayuda a regularse. Es una válvula de escape.

Por qué el rascador que compraste no funciona

Muchos dueños compran un rascador y el gato lo ignora por completo. La mayoría de veces suele ser por alguna de estas razones:

  • Es demasiado pequeño o inestable: el gato necesita estirarse del todo al rascar. Si el rascador se mueve o es bajo, no le sirve.
  • Está en el sitio equivocado: si lo pones en un rincón escondido, el gato no lo usará. Los gatos rascan en lugares visibles, porque también sirve para marcar.
  • El material no le convence: algunos prefieren sisal, otros cartón, otros madera. Hay que probar.

Ten en cuenta también que no todos los gatos rascan igual. Algunos prefieren superficies verticales, como postes o esquinas, y otros rascan en horizontal, sobre la alfombra o el felpudo. Fíjate en dónde rasca el tuyo: si un gato rasca los muebles altos y las esquinas, necesita un poste vertical; si ataca la alfombra, un rascador de cartón plano en el suelo le servirá más. Lo ideal, si tienes espacio, es ofrecer ambas opciones.

Cómo redirigir el rascado hacia donde tú quieres

Pon el rascador donde él ya rasca. Si el gato tiene manía con una esquina del sofá, coloca el rascador justo delante. Una vez que lo use con regularidad, puedes ir moviéndolo poco a poco hacia donde prefieras.

Que sea alto y estable. El rascador debe aguantar sin moverse cuando el gato se apoye con todo su peso. Los rascadores verticales que llegan al techo o los postes bien lastrados son los que mejor funcionan.

Usa atrayentes. La valeriana o la hierba gatera en spray aplicada sobre el rascador ayuda a que el gato se interese por él desde el principio.

Protege temporalmente los muebles. Mientras el gato aprende, puedes cubrir las zonas que rasca con doble cara adhesiva, papel de aluminio o fundas. No le gusta la textura y lo evitará.

No le castigues cuando rasca el mueble. Gritarle o echarle no le enseña dónde tiene que rascar — solo le genera estrés. Lo que funciona es redirigirle: llévale suavemente al rascador y prémiale cuando lo use.

Si en casa viven varios gatos, multiplica los rascadores. La regla práctica que recomienda International Cat Care es un rascador por gato, más uno extra, repartidos por las zonas donde más tiempo pasan. Compartir rascador no suele ir bien: el marcaje con olor es individual, y un gato puede rechazar un rascador que huele intensamente a otro.

¿Y cortarle las uñas?

Cortar las uñas al gato reduce el daño que hace al rascar, pero no elimina la necesidad. Puedes hacerlo tú en casa con un cortaúñas específico para gatos, o pedírselo al veterinario. No es necesario hacerlo muy seguido, cada tres o cuatro semanas suele ser suficiente.

Preguntas frecuentes

¿Puedo enseñarle a no rascar nunca?
No, y no sería bueno intentarlo. Rascar es una necesidad fisiológica y de bienestar. Lo que sí puedes hacer es enseñarle dónde hacerlo.

¿Las fundas de uñas para gatos funcionan?
Son una solución temporal que reduce el daño. Algunos gatos las toleran bien, otros no. No interfieren con el comportamiento de rascar, solo con el resultado. Si las usas, asegúrate de que están bien colocadas y cámbialas cuando sea necesario.

Cuando un gato rasca los muebles, la solución no es prohibir, es redirigir: con el rascador adecuado en el lugar adecuado, los muebles dejan de ser el objetivo.

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